e escuchaba el eco de las gaviotas en los alrededores de la Bahía del Botín mientras el sol se perdía en el horizonte. El Barón Revilgaz se inclinaba sobre el muro de la posada, ojeando los últimos informes del mercado. Las noticias eran preocupantes. Los recientes combates en el Valle de Altera y la Garganta Grito de Guerra, muy lejos de las orillas de Tuercespina, habían hecho que decayera el negocio. El goblin frunció el ceño. Iba a ser difícil atraer de nuevo a los visitantes a su pintoresco puerto sin usar algún truco; las viejas heridas entre la Horda y la Alianza seguían abiertas.

La luz de la habitación desapareció de repente. Revilgaz se volvió para encontrarse al corpulento Maestro de Flota en la entrada.

-Hay un goblin chiflado que viene remando hacia la bahía- gruño Cuernomarino. Grita tu nombre una y otra vez. Parece una maldita cacatúa.

El Barón se dirigió hacia el balcón, sintiendo curiosidad, mientras sus ojos buscaban al misterioso visitante. No tardó en dar con él. Dió rápidamente con la simple barca de remos que estaba ya atada al muelle, y con los guardias que escoltaban a su propietario. Desde aquella altura era imposible confirmarla identidad del individuo, pero al menos podría distraerse un poco de las tareas de administración.

La escolta llegó finalmente hasta el balcón, y empujó a su invitado hacia el interior. Revilgaz arqueó una ceja al ver el goblin que tenía frente a él, intentando mantener su sonrisa a pesar del penetrante olor a pescado que asediaba su nariz.

- Eres Riggle Anzuelo, ¿no? – dijo, determinado a terminar aquella reunión tan pronto como fuera posible. ¿Qué puedo hacer por tí?

El rostro de Riggle pareció dividirse al dibujar una esperanzadora sonrisa.

- ¡Aún me recuerda, Barón Revilgaz! He hecho el más increíble de los descubrimientos. Sin duda, devolverás la vida a la industria pesquera. Tan sólo hay un problema... - el pescador se rascó la nuca nervioso - No tengo el dinero para llevar a cabo una operación semejante. Supongo que no podrá concederme un préstamo, ¿verdad?

La sonrisa de Revilgaz se desvaneció instantáneamente, junto con cualquier pretensión de amabilidad.

- Ya te amplié el crédito una vez, Anzuelo. No puedo permitirme hacerte más favores, especialmente en este momento. Lamento no poder ser de más ayuda. Hizo un gesto a los escoltas, y esto volvieron a tomar a Riggle por las muñecas.

- ¡Espera! –gritó el pescador, al tiempo que forcejeaba con los guardias. He traído una muestra de lo que he encontrado. Por favor, déjame prepararlo para ti.

Al Barón se le escapó un suspiro.

- Muy bien. Espero que no me estés haciendo perder el tiempo.

Una hora después, los cocineros de Aguanegra le presentaron al Barón un humeante plato de pescado. El maestro pescador se quedó a un lado, frotándose las manos ansiosamente, mientras Revilgaz le daba un pequeño bocado. Sus ojos se abrieron, grandes como platos, en cuanto la carne toco su boca.

- Esto es fantástico –exclamó el Barón- ¿Qué es esto? ¡Nunca había probado nada parecido!

- Le llamo ”pezrico” – dijo Anzuelo, con una mueca ovejuna. Puedo conseguir más, pero antes necesito dinero.

Revilgaz se puso en pie y dio unas palmaditas en el hombro del pescador. - - Tengo una idea mejor, una que puede servirnos a ambos. Yo lograré reflotar mi economía de nuevo, y tu conseguirás que tu nombre esté en los labios de todos los pescadores de Azeroth. Ven, discutamos las condiciones - dijo llevando al curioso Anzuelo a su oficina.

Semanas más tarde, un satisfecho Revilgaz observaba su amada ciudad, y como los aventureros fluían de los barcos recién llegados. Entre ellos había vendedores goblin, que hacían negocio con la venta de anzuelos y aparejos. Junto al baron, Riggle Anzuelo estaba boquiabierto.

- ¿Ves? - dijo Revilgaz con una mueca. Están todos aquí para tu nuevo torneo. Ellos capturarán el pescado que tu críes a lo largo de la costa, y de esa forma, todo el mundo se beneficia. Dio unas palmadas en la espalda del pescador. Ve a sembrar las aguas, están ansiosos por comenzar. ¡Ah! Y asegúrate de que no lo hagas demasiado cerca de la Bahía del Botín. Me gustaría que los participantes caminaran un poco. Cuanto más sedientos lleguen, más rentable será el negocio.

Riggle corrió hacia el submarino, con mil cosas dándole vueltas en la cabeza. Al menos su deporte favorito volvería a ponerse de moda… ¡Muy pronto, todos sabría de Riggle Anzuelo, el extraordinario pescador!

Detalles

El concurso de pesca de la Vega de Tuercespina es un evento que se desarrolla a lo largo de las costas de esta zona de Azeroth todos los domingos. Ese mismo día, temprano en la mañana, los goblins de la zona visitan las ciudades de forjar y Orgrimmar para informar a los posibles participantes y darles instrucciones. En el momento adecuado, se dará la señal por toda Tuercespina, para que se lancen los anzuelos y se tensen los sedales.

¿Serás el maestro pescador que recoja la cantidad necesaria de pezrico para ganar el gran premio? ¿Podrás pescar los peces adecuados que te permitirán ganar el famoso equipo de pesca de Pat Nagle? ¿Reaparecerá el Sombrero de pesca de la suerte en las cabezas de los pescadores por todas partes? ¡Pronto lo averiguarás!

[Volver]

pegi_12